










Comer en un agroturismo es una experiencia única. La restauración en el turismo rural es muy variada, porque cambia en función del lugar, de las estaciones y también de la fórmula ofrecida. Algunos establecimientos eligen ofrecer a sus huéspedes menús base con una selección limitada de platos, otros, en cambio, preparan menús articulados con una amplia selección y con propuestas especiales (para niños o para dietas particulares). Se encuentran establecimientos que ofrecen áreas de picnic donde es posible comprar los productos y cocinarse solos las comidas, y otros que combinan comidas con cursos de cocina tradicional. Todo está elaborado con productos locales, predominantemente del establecimiento y del territorio circunstante, y sostenibles. Consumir productos del lugar significa de hecho contribuir a la conservación del ambiente, a preservar la biodiversidad, a mantener vivo y habitado el territorio.
La verdadera ventaja competitiva del agroturismo, muy difícil de obtener en otras formas de restauración, es la de poder elaborar productos fresquísimos, recién cogidos, junto con materias primas de producción propia controladas en cada fase del proceso. Esto se traduce en gustos y sabores difícilmente imitables, ampliamente reconocidos por los huéspedes.
Es sabido que Italia posee la gama más amplia del mundo de comidas típicas; además de la presencia más elevada de productos de calidad reconocidos con marca europea DOP y IGP (hoy 248 entre quesos, embutidos, productos ortofrutícolas, pan y bollería y otros productos transformados), 448 vinos con denominación de orígen, y varios miles de productos agroalimentarios tradicionales (el término se refiere a los productos típicos con una historia de, al menos, 25 años censados en una lista nacional específica), y es precisamente en el tursimo rural donde estas especialidades encuentran su lugar electivo de producción y de consumo.
Por ley el agroturismo que ofrece restauración está obligado a producir una cuota significativa de los productos necesarios para la elaboración de las comidas, pero más allá de las obligaciones para quien opera en el agroturismo la comida es su tarjeta de visita, una parte importante de la personalidad del servicio.
En el turismo rural comida significa poder comprar especialidades para llevar a casa, poder degustar en la mesa platos preparados según las mejores tradiciones locales, pero también aprender a cocinar (muchos agroturismos son excelentes escuelas de cocina), entrenarse para reconocer gustos y sabores inimitables, y también descubrir técnicas y pequeños secretos de los procesos de producción directamente en el lugar en donde se llevan a cabo.
Muchos huéspedes eligen ir a un agroturismo precisamente en los momentos claves del año, como la vendimia, la recogida de las olivas y la molienda, la siega o la recolección de la fruta o de la verdura. Otros piden poder coger ellos mismos los productos del huerto y del frutal, o poder llevarse a casa los ingredientes para prepararse ellos solos las recetas que han probado.
En resumen: todo aquello que concierne al made in Italy en la comida tradicional puede encontrarse y ser experimentado en el agroturismo italiano.